skala del puerto



babouchas de rafia

El Placer atlantico

Las islas purpuras son un pequeño archipiélago frente a las costas de Essauira donde, de mayo a octubre, nidifica el raro halcón de Eleonor y otras aves limícolas y marinas. El acceso es restringido

Extraído de: Cuaderno de Viajes ALTAIR. RAIMON PORTELL.

Una calle recta, una calle trazada a cordel, lo nunca visto en una medina marroquí. Y no es la única, sino que hay otra que corre paralela, y otra perpendicular, con la que se cruzan en el centro de la ciudad. Evidentemente no son producto del azar, sino del tiralíneas de Théodore Cornut. Este ingeniero francés trazó los pianos con los que se levantaría una ciudad de nueva planta. De ahi le viene su nombre, Essauira: "la bien dibujada".


El sultán alauita Sidi Mohammed Ben Abdallah, en 1764, la erigió aprovechando las antiguas fortificaciones portuguesas de Mogador para convertirla en puerto principal desde el que despedir los esclavos, el marfil y el oro de Tombuctu.


Hasta allí se trasladaron los c6nsules de Salé y Agadir, y también familias ricas. Y la ocuparon mercaderes extranjeros. Y llegaron los judíos con sus joyas. Y los sudaneses libertos con sus canciones. Y los primeros hippies. Y los surfistas en busca del viento. Y los artistas. y autocares y mas autocares, cargados de esos turistas, que, cámara en ristre, remontan las calles, llenan las tiendas y ocupan los restaurantes.


Cada oleada ha llevado consigo nuevas costumbres y energías. Con la agilidad de un puerto franco, la ciudad las ha ido acogiendo, digiriendo, integrando. Y de ellas ha salido renovada, hasta el punto que si se acarrea una guia de viaje que tenga mas de tres anos, a los pocos pasos estaremos tentados de tirarla al océano.


Quien la visitó años atrás constatará que los hoteles con encanto han aplicado una mano de pintura en sus postigos y han añadido un cero en sus cuentas. Franceses adinerados están restaurando casas antiguas de la medina para habitarlas. Varias galerías de arte han abierto sus puertas siguiendo la estela de Damgaard, la pionera. Lo ultimo del arte marroquí se exhibe en Essauira. Esculturas orgánicas y lienzos inspirados en la tierra, en la caligrafía árabe, pero también en Henri Matisse, llenan los nuevos locales. Y alrededor de los músicos gnaua, que tienen en la ciudad su capital, ha crecido un festival al que se invita a grupos y artistas locales y extranjeros.


EVOLUCIÓN CONSTANTE


Siempre hay algo nuevo en marcha en Essauira.


Lo que no ha supuesto renunciar al pasado. En la pequeña joyería del barrio judío, el vendedor anejo todavía atiende con aire de confesor los sueños de ajuar de las muchachas. En el puerto, los niños juegan a saltar de una barca a otra. Con la marea baja, entre los diez partidos de fútbol que se han organizado en la inmensa playa, pasea el camellero a la espera de que una pareja de turistas quieran fotografiarse con su animal. Bajo los bastiones de la Skala, los altos muros de piedra carcomida que protegen la ciudad del Atlántico, el aprendiz de carpintero prepara la madera de tuya para convertiría en joyero, mesa, pata de cama. Arriba, al atardecer, sobre los antiguos cánones forjados en Barcelona y Sevilla, se sientan familias, grupos de mujeres, muchachos. El dramático espectáculo de la puesta de sol tendrá por contrapunto a un turista atónito ante la magnitud de la ola que le ha dejado empapado.


AI caer la noche, cuando los autocares han vuelto a sus bases, hasta se encuentra mesa para cenar. Llega el momento de sentarse en los cafés de la plaza Muley Hassan. Viejos y jóvenes observan la calle, la plaza, la gente que pasa. Suena música de los sesenta. Y el viajero tiene la tentaci6n de afirmar que, si algún día se pierde por el Atlas, que 10 busquen en Essauira.


Los ritos de los gnaua, como Essauiira, son un punto de encuentro entre distintas culturas. Descendientes de antiguos esclavos procedentes del África negra, en sus músicas y en sus canciones, aparecen evocaciones a la dureza de su pasado, junto a citas en árabe a Dios y al profeta Mahoma, y reflexiones sobre su realidad actual como hombres libres y musulmanes.


Para sus celebraciones, se agrupan en cofradías, que han dado lugar a grupos de músicos conocidos como maestros del espíritu. A la cabeza de sus cofradías figura un maestro músico (maalem), título que se adquiere al superar distintas pruebas y de ser aceptado por los adeptos. Bajo la dirección del maestro se encuentran tañedores de crótalos, videntes, médiums y demás adeptos.


RITO NOCTURNO


Sus actividades llegan al punto culminante durante la celebración del rito de posesión (derdeba), que se celebra de noche. La ceremonia se divide en dos partes: una profana dedicada al divertimento y otra sagrada, el rito de posesión. En éste, el maestro músico, con la ayuda de un laúd de tres cuerdas, convoca por medio del canto y esparciendo incienso, a los santos y entidades sobrenaturales (mlouk) para que tomen posesión de los adeptos que danzan. Estos, una vez habitados, caen en trance. Aunque con sus propias características, este rito preesenta semejanzas con el bori de los haussa (Níger) , el diwan de Sidi Bilal (Argelia) o el candomblé brasileño y el vudú de Haití.





LA PUERTA DEL SUR

Separado de Europa por apenas un hilo de agua, Marruecos ha sido para muchos la primera referencia de viaje exótico, el contacto iniciático con el universo musulmán, el descubrimiento de que la manera de entender las cosas que tenemos los occidentales no puede ser un dogma.



Y eso que Marruecos es también Occidente. Situado a poniente del mundo árabe sin dejar de ser profundamente bereber, fue durante siglos el puente estratégico que trajo a la Península Ibérica lo mejor de la sabiduría islámica, hasta que los avatares de la historia convirtieron el Estrecho de Gibraltar en un baluarte ominoso. Luego Marruecos prosiguió su camino al margen de las culturas del norte conducido por líderes que, hasta el monarca actual, han unido el poder terreno al carisma que les otorga su descendencia directa del profeta Mahoma. Todavía hoy, en las montañas, estepas, oasis, desiertos y en cualquier aldea representativa del Marruecos rural, se conservan los conocimientos ancestrales que han permitido a sus pobladores sacar partido de una naturaleza frecuentemente avara. y en el corazón de las modernas ciudades se ha preservado el espacio irrepetible de las antiguas medinas, un ejemplo de civilización integral. Para el viajero avezado, además de la deslumbrante belleza y diversidad de sus paisajes y del ingente patrimonio cultural que atesora, visitar Marruecos equivale a percibir sin intermediarios un momento trascendente en el que se di rime su futuro. Al igual que otros lugares del planeta, el país se adentra en las arenas movedizas de optar por un modelo propio de desarrollo o de asumir otros que han sido ensayados en culturas ajenas. Una apuesta arriesgada que no admite injerencias del exterior. Pero, tal vez incluso antes de saberse en la encrucijada, Marruecos ha alumbrado una nueva economía, vive el desgarro migratorio y adopta estilos de esparcimiento y otros patrones de modernidad que contrastan fuertemente con el sentir de quienes reivindican un anclaje en la tradición. Nuevo rey, nuevo milenio, nuevos horizontes. Viejas medinas, proverbial hospitalidad, zocos fascinantes. Así es como vemos Marruecos.

EL PUEBLO AZUL Y BLANCO

Un pintoresco pueblo pesquero decorado en azul i blanco, Essaouira es el sitio ideal donde la mayoría de viajeros sueñan cuando piensan en África del norte. Tranquilo y a la vez vibrante, con ambiente y relax.

Situada a 351 Km. al sur de Casablanca y 176 Km. al este de Marrakech, Essaouira esta asentada en la costa atlántica, rodeada de preciosas playas de arena, de islotes de oscuras leyendas y de mestizaje cultural debido a una sutil mezcla bereber, árabe, judía, francesa y portuguesa entre otras. Un sitio acogedor, conocido como “el pueblo blanco y azul”.

Su alma sedujo a Orson Welles, quien rodó escenas de su version de Otelo por las fortificaciones de la Skala. A Jimi Hendrix, que se perdio por el vecino pueblo de Diabat o mas recientemente actores y directores americanos, como Angelina Jolie, Collin Farrel o Ridley Scot, que aprovechando un alto en sus rodajes en Ouarzazate se dejan arropar por este magnifico lugar.

Su economía siempre basada en la pesca y la pequeña industria artesanal, sufre un espectacular cambio en dirección hacia el turismo, que se esta convirtiendo en una fuente de ingresos importante y su desarrollo esta reviviendo la actividad local artesana.

ARTESANIA

Además de su estilo arquitectónico la mayoría de la magia de Essaouira proviene de su influencia artística, la ciudad siempre ha sido un lugar para los artistas y músicos, en las callejuelas que emanan de la plaza principal encontramos varias galerías de arte con pinturas que intentan a menudo en vano, capturar el romanticismo de la ciudad.

La tranquilidad y la luz especial de la ciudad siempre han inspirado y atraído a artistas, Jimi Hendrix estuvo hechizado por su misticismo y hasta pensó en comprar todo el pueblo vecino de Diabat.

Más recientemente muchos extranjeros especialmente franceses, han venido a Essaouira para comprar propiedad barata y más o menos renovarla al estilo local y vivir la exótica vida de Paul Bowles.

PERDERSE



Essaouira nunca ha sucumbido al turismo masificado, y merece la pena una escapada de fin de semana desde Casablanca, desviarse unos días desde Marrakech o hacer una parada en la ruta de la costa hacia Agadir.



El aire empujado por una suave brisa marina o por su potente viento que la caracteriza, hace de Essaouira uno de los mejores destinos en Marruecos para el viajero que disfrute paseando, comprando o degustando su excelente gastronomía.


Sus calles estrechas no permiten la circulación, lo que hace que Essaouira aun retenga el recuerdo de esos días de piratas y marinos


La mayor atracción de la ciudad es sin duda la medina, con sus torreones y paredes granuladas, que hacen que sus visitantes viajen al pasado y los atrae a visitar sus sinuosas calles y a admirar sus casas antiguas. Un buen ejemplo de esto puede apreciarse en el principal portal de la ciudad que con caligrafía inspirada adorna la parte central y se puede leer “baraka” que significa “atención divina”.


La UNESCO ha prestado mucha atención a la ciudad y ha financiado la restauración de las murallas, muros y la iglesia católica, las fortificaciones de la ciudad están bien conservadas con sus cañones de bronce, y al final de las murallas la fortaleza de la Sqala, el epicentro de la ciudad nos muestra una panorámica de la medina con sus muros azules y blancos mostrándonos un paisaje único.



La hora de la comida en el puerto de Essaouira tiene un atractivo especial que transforma la comida en la calle en una experiencia gastronomica, filas de mesas con sus bancos de madera rodeados de puestos donde los pescadores muestran sus productos frescos que son cocinados al momento en un fuego de carbón.


La costa de Mogador, también posee una impresionante fortificación, una mezquita y una prisión en desuso, es un archipiélago que da cobijo a los halcones Eleonores, entre abril y octubre anidan en la época de cría y pueden ser observados desde la playa con binoculares, el archipiélago solo puede ser visitado fuera de la época de apareamiento, alquilando un pequeño barco a los pescadores locales.

UN POCO DE HISTORIA



Mientras que su impresionante medina y laberínticas calles muros y murallas atraen mas visitantes cada año, la ciudad retiene un halo de misterio. Aunque su historia es bastante conocida, existen diferentes opiniones sobre los orígenes de su nombre, algunos afirman que proviene de “ Al Souirah” en árabe pequeña fortaleza, otros declaran que fue introducido en el siglo 18 por el constructor de la mayoría de actual medina, el sultán Sidi Mohammed Ibn Abadía, un rey de la dinastía Alaoui, que diseño la ciudad en 1765 con el arquitecto francés Theodore Cornut, para adecuarla tanto a los comerciantes extranjeros como para fines militares, la ciudad entonces significa “ la bien dibujada”.


La ciudad inicialmente era conocida como Mogador, que se cree deriva de la palabra berber Amogdul (la bien guardada), uno de los pasados dignatarios de la ciudad Sidi Mogdul, fue enterrado a 3 Km. de la ciudad.


Además de la población nativa berber, el área ha atraído innumerables extranjeros, empezando por los fenicios en el S.VII DC, evidenciado por el descubrimiento de vestigios de cerámica en las islas vecinas.Tambien fue colonizada por Carthage’s Hannon EN 450 DC, mas tarde llegaron los romanos en busca del famoso tinte púrpura (extraído de unos moluscos que se crían en la isla de Mogador) y la sal.


Los portugueses fundaron la ciudad de Mogador a finales del s. XV como un puente militar y comercial entre la costa oeste africana, fortificaron la ciudad construyendo muros y murallas para protegerlos de invasores y piratas, a pesar de esto la ciudad fue conquistada por los Saadianos en 1541,lo que sumió a la ciudad en un declive. Más tarde recupero su esplendor cuando los Alaouitas la tomaron y cerraron el puerto de Agadir, la población de la cual se negó a aceptar la nueva dinastía.


La fortaleza fue restaurada por Moulay Abdelmalek en 1628, pero no fue hasta el S. XVIII que Sidi Mohammed Ibn Abadía fundo la ciudad como uno de los principales puertos del reino, la ciudad fue protegida por 2.000 soldados para controlar y recaudar impuestos en actividades comerciales, la población contaba con 30.000 musulmanes y 6000 judíos.


Essaouira también se convirtió en un importante cruce comercial entre Timbuktu Y Europa, donde productos europeos manufacturados se cambiaban por productos tan preciados como el oro, la sal, el marfil y las plumas de avestruz, confirmando la profecía del sultán “ Quien llega pobre, partirá como un hombre rico”.


En el s. XIX Essaouira se convirtió en el único puerto franco de la costa atlántica abierto a los europeos, este estatus privilegiado atrajo comerciantes de Europa y del mediterráneo, además de dar a la ciudad un aire cosmopolita y de espíritu abierto que hoy en día actúa como un imán para atraer turistas de todo el mundo.




El nombre de Mogador fue reintroducido durante el protectorado frances en 1912, cuando la mayoría de la actividad portuaria fue trasladada a Casablanca, Tánger y Agadir causando a la ciudad otro periodo de declive. El nombre marroquí de Essaouira fue introducido finalmente en 1956, cuando llego la independencia, esto causo la partida de la mayoría de la comunidad judía, reduciendo la economía a la pesca y la artesanía, además del comercio en el mercado local.

EL PUEBLO AZUL Y BLANCO

LA CIUDAD QUE HECHIZO A JIMI HENDRIX, UN SITIO PERFECTO PARA LA TRANQUILIDAD.




Un pintoresco pueblo pesquero decorado en azul i blanco, Essaouira es el sitio ideal donde la mayoría de viajeros sueñan cuando piensan en África del norte. Tranquilo y a la vez intenso, con atmósfera y calma.

Situada a 351 Km. al sur de Casablanca y 176 Km. al este de Marrakech, Essaouira esta asentada en la costa atlántica, rodeada de preciosas playas de arena, de islotes de oscuras leyendas y de mestizaje cultural debido a una sutil mezcla bereber, árabe, judía, francesa y portuguesa entre otras. Un sitio acogedor, conocido como “el pueblo blanco y azul”.


Su alma sedujo a Orson Welles, quien rodó escenas de su versión de Otelo en las fortificaciones de la Skala. A Jimi Hendrix, que se perdió por el vecino pueblo de Diabat o mas recientemente actores y directores americanos, como Angelina Jolie, Collin Farrel o Ridley Scot, que aprovechando un alto en sus rodajes en Ouarzazate se dejaron arropar por este magnifico lugar.

Su economía siempre basada en la pesca y la pequeña industria artesanal, sufre un espectacular cambio en dirección hacia el turismo, que se esta convirtiendo en una fuente de ingresos importante y su desarrollo esta reviviendo la actividad local artesana.