PERDERSE



Essaouira nunca ha sucumbido al turismo masificado, y merece la pena una escapada de fin de semana desde Casablanca, desviarse unos días desde Marrakech o hacer una parada en la ruta de la costa hacia Agadir.



El aire empujado por una suave brisa marina o por su potente viento que la caracteriza, hace de Essaouira uno de los mejores destinos en Marruecos para el viajero que disfrute paseando, comprando o degustando su excelente gastronomía.


Sus calles estrechas no permiten la circulación, lo que hace que Essaouira aun retenga el recuerdo de esos días de piratas y marinos


La mayor atracción de la ciudad es sin duda la medina, con sus torreones y paredes granuladas, que hacen que sus visitantes viajen al pasado y los atrae a visitar sus sinuosas calles y a admirar sus casas antiguas. Un buen ejemplo de esto puede apreciarse en el principal portal de la ciudad que con caligrafía inspirada adorna la parte central y se puede leer “baraka” que significa “atención divina”.


La UNESCO ha prestado mucha atención a la ciudad y ha financiado la restauración de las murallas, muros y la iglesia católica, las fortificaciones de la ciudad están bien conservadas con sus cañones de bronce, y al final de las murallas la fortaleza de la Sqala, el epicentro de la ciudad nos muestra una panorámica de la medina con sus muros azules y blancos mostrándonos un paisaje único.



La hora de la comida en el puerto de Essaouira tiene un atractivo especial que transforma la comida en la calle en una experiencia gastronomica, filas de mesas con sus bancos de madera rodeados de puestos donde los pescadores muestran sus productos frescos que son cocinados al momento en un fuego de carbón.


La costa de Mogador, también posee una impresionante fortificación, una mezquita y una prisión en desuso, es un archipiélago que da cobijo a los halcones Eleonores, entre abril y octubre anidan en la época de cría y pueden ser observados desde la playa con binoculares, el archipiélago solo puede ser visitado fuera de la época de apareamiento, alquilando un pequeño barco a los pescadores locales.